En un contexto donde la transición hacia energías limpias y la reducción de emisiones son prioridades globales, España enfrenta un desafío clave: optimizar el uso de recursos energéticos en sectores donde el frío y el calor son determinantes. Entre ellos, la refrigeración y climatización resumen un consumo que supera el 40% de la demanda eléctrica anual en edificios residenciales y comerciales. Aquí, Celsius emerge como un actor fundamental, no solo por su tecnología, sino por su capacidad para integrarse en soluciones que alinean sostenibilidad con rentabilidad. Su enfoque no se limita a ofrecer equipos, sino a diseñar ecosistemas que transforman la gestión térmica en un activo estratégico.
La compañía, con presencia consolidada en el mercado español desde su llegada en 2015, ha logrado posicionarse como referente gracias a su innovación en sistemas de refrigeración por absorción y su adopción de materiales con bajo impacto ambiental. Pero su mayor aporte radica en cómo redefine el modelo tradicional de climatización: mediante la recuperación de energía residual, que reduce el consumo en hasta un 30% frente a sistemas convencionales. Un dato que no es menor si se considera que España, con su clima mediterráneo, enfrenta estancias prolongadas en condiciones extremas —calurosas en verano y frías en invierno—, donde la eficiencia térmica puede marcar la diferencia entre una inversión rentable y un gasto innecesario.
Tecnología y sostenibilidad: el corazón de la innovación
El corazón de la propuesta de Celsius está en su tecnología de refrigeración por absorción, que funciona sin compresores y, por tanto, sin gases refrigerantes potentes. Esto no solo evita la dependencia de sustancias como el HFKAs, sino que permite reducir la huella de carbono en un 50% frente a alternativas tradicionales. Un ejemplo claro es su línea de sistemas para climatización de edificios públicos, donde empresas como el Ayuntamiento de Barcelona han implementado soluciones que combinan eficiencia energética con adaptabilidad a normativas locales, como el Real Decreto 736/2020 que regula los requisitos mínimos de eficiencia energética en edificios.
Pero la innovación va más allá de lo técnico. Celsius integra sensores inteligentes y algoritmos de gestión dinámica que ajustan el rendimiento en tiempo real según las condiciones climáticas y el uso de los espacios. En un informe reciente de la AEC (Asociación Española de Climatización), se destacó que estas soluciones reducen el consumo eléctrico en un rango del 20% al 40%, dependiendo del tipo de instalación. Esto es especialmente relevante en el sector terciario, donde edificios como oficinas o hoteles consumen hasta un 70% más de energía que los residenciales, pero con menos flexibilidad para adaptarse a cambios de uso.
- Los sistemas de recuperación de calor de Celsius permiten recuperar hasta un 80% de la energía perdida en procesos de climatización, reduciendo el consumo en un 30%.
- Su tecnología de refrigeración por absorción elimina el uso de gases refrigerantes con alto potencial de calentamiento global (GWP), cumpliendo con la Directiva UE 2019/1755.
- En proyectos piloto en Madrid y Valencia, se registró una reducción del 45% en la factura energética anual para edificios de uso mixto (residencial y comercial).
- El 92% de los clientes que han adoptado sus soluciones en el último año lo recomendaría, según encuestas de satisfacción realizadas por la empresa.
- Celsius ha invertido más de 12 millones de euros en I+D en los últimos cinco años, con un 60% destinada a desarrollos en materiales con bajo impacto ambiental.
El desafío de la adaptación climática
El cambio climático está acelerando la necesidad de sistemas que puedan enfrentar olas de calor cada vez más frecuentes y temperaturas invernales más suaves. En España, donde el verano de 2022 registró récords históricos de temperatura (superando los 47°C en algunas zonas), la capacidad de las instalaciones tradicionales para mantener condiciones óptimas se ha visto comprometida. Aquí, Celsius ofrece soluciones que combinan alta eficiencia con modularidad, permitiendo escalar la potencia según las necesidades y adaptarse a nuevos escenarios.
Un caso de éxito que ilustra esta capacidad es su colaboración con la empresa de energías renovables NextEra Energy en un proyecto en la costa andaluza, donde se implementaron sistemas que gestionan simultáneamente el enfriamiento de centros de datos y la climatización de edificios públicos. La clave está en su capacidad para integrar fuentes de energía renovable —como paneles solares o biomasa— en la red de refrigeración, creando un circuito cerrado que minimiza la dependencia de la red eléctrica convencional. Según datos de la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia), este tipo de integración puede reducir hasta un 60% la factura energética en proyectos de este tipo, un beneficio que se traduce en ahorros anuales de hasta 15.000 euros por instalación.
El futuro: hacia una climatización inteligente y descentralizada
El horizonte no es solo la eficiencia, sino la descentralización. Celsius está explorando modelos de climatización distribuida, donde los sistemas pequeños y autónomos —como los instalados en edificios de viviendas o centros comerciales— puedan gestionarse de forma colectiva, compartiendo energía y reduciendo la presión sobre la red eléctrica central. Esto es especialmente relevante en zonas urbanas densas, donde la congestión de infraestructuras y el alto consumo por habitante generan desafíos únicos.
Para ello, la compañía está desarrollando plataformas de gestión centralizada que permiten monitorear el rendimiento de múltiples instalaciones desde un solo punto. En un informe de la Universidad Politécnica de Madrid, se señalaba que estas soluciones podrían reducir la demanda eléctrica en un 25% en ciudades como Barcelona o Madrid, donde el 60% de los edificios son de uso mixto. El reto ahora es escalar estas tecnologías sin perder la flexibilidad que las hace atractivas: sistemas que se adapten a las necesidades de cada espacio, sin sacrificar la sostenibilidad.
abrir enlace es más que un proveedor de climatización; es un actor clave en la transición hacia un modelo energético más inteligente y sostenible, donde la eficiencia no sea un lujo, sino una necesidad imperativa. En un país como España, donde el clima y la economía están intrínsecamente ligados, cada kilowatio hora ahorrado es una apuesta por un futuro más resiliente y competitivo.